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Flamenco
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Juan Breva

El máximo esplendor del flamenco en Málaga se ha conocido en el último cuarto del siglo anterior. Las figuras consagradas actúan en los cafés de cante, y constantemente aparecen nuevos nombres en los carteles junto a otros que pululan en estos ambientes reclamando una oportunidad. Además, el género de las "óperas flamencas" está de moda y sirve para descubrir a numerosos niños con repertorios sencillos de colombianas, milongas y guajiras. En los primeros años de este siglo, algunos cafés fracasan al tratar de sumarse a la moda del flamenco instalando tablaos en sus salones -como ocurre en La Loba, el Imperial o el España- pero otros mantienen el éxito. El Café de Chinitas es el más importante. Su definitiva consagración acaso se produce cuando la Argentinita estrena en Nueva York "El Café de Chinitas" con temas de Lorca y decorados de Dalí. No obstante, a lo largo de estos años ya era una etiqueta de prestigio anunciar a una figura como "procedente del café Chinitas". Su conversión en Salón Royal inicia su decadencia en 1920, pero en los años anteriores ha sido un centro de ocio y arte con proyección en toda España, llegando a estar abierto 24 horas en ciertas temporadas. 

Antonio Chacón, Fernando el de Triana, la Niña de los Peines, la Parrala o Alfonso el Porrila son las grandes figuras presentes en éste y otros cafés de Málaga, junto al cantaor local Antonio Ortega Escalona 'Juan Breva', que fallece el 8 de junio de 1918 en una casa de la calle Canasteros. El éxito y el aprecio del que había disfrutado, incluso en palacio ante Alfonso XII, no impide que tenga que ser enterrado de limosna. Había nacido en Vélez-Málaga 73 años antes, en el seno de una modesta familia de agricultores. A través de su trabajo como vendedor ambulante de frutas empezó a adquirir fama por las cualidades de su voz. Tras actuar durante algún tiempo en el Café de la Paloma de Málaga, se inició su brillante trayectoria llena de éxitos en teatros y tablaos con un sello muy personal inspirado en el verdial de Vélez. Las bandolás llegaron a conocerse como "Cante de Juan Breva", y a él se debe la dignificación de las malagueñas y su entrada en los tablaos. De hecho, llegó a cantar en el Teatro de la Zarzuela -era gran amigo de Julián Gayarre- y su voz 'laina' y rutilante lo convirtió en el cantaor más admirado de su época, hasta llegar a grabar diez discos con ramón Montoya.

 

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La Antequerana

El Cojo de Málaga

José Joaquín Vargas Soto tiene veinte años al empezar el siglo. Antes de instalarse en los años veinte en el Kursaal Imperial de Madrid, en los años treinta en el Kursaal de Sevilla y finalmente en Barcelona, donde fallece en 1941, actúa a menudo en Málaga con la compañía de "José de la luz". Gran conocedor de los cantes, muchos grabados en placas de pizarra, destaca en los fandangos, saetas, bulerías, tarantos, seguiriyas y otros. 

Sebastián el Pena

Sebastián Muñoz Beigueder, también conocido como 'el Pena' a secas, había nacido en Alora veinticuatro años antes del siglo XX. Trabaja en el campo antes de salir del pueblo para luchar en la guerra de Cuba e instalarse en Málaga. Empieza a frecuentar tablaos y tiene un hijo con 'La Dientina' (que será 'el Pena hijo', de modo que a veces él será llamado 'el Pena padre'). En los primeros años del siglo recorre Andalucía y actúa frecuentemente en Málaga antes de regresar en 1912 a Alora y abrir su Bar El Pena durante tres décadas. Grande en las malagueñas, tarantas y cartageneras, había grabado en 1908 con el guitarrista 'Joaquín el Hijo del Ciego'. 

La Antequerana

Josefa Moreno se prodiga en los cafés cantantes hacia 1904, tras haber debutado el año anterior en Jerez, con 14 años de edad. Después marcha a Madrid -donde actúa en los Naranjeros, el Gato, la Marina y el Brillante- y más tarde a Nueva York y la Habana. En 1917, después de una estancia en México y volver a Cuba, definitivamente regresa a Madrid, donde mantiene su éxito. También hace brillantes estancias en Sevilla. Alcohólica, fallece en Madrid en los años sesenta ya anciana.

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Sebastián el Pena

Adolfito el Cuchillero

Adolfo Carrasco Cerón, antes de debutar en 1909 en el Café del Gato madrileño, inaugurado por el Cojo de Málaga y Sebastián el Pena, actúa en cafés malagueños como La Loba, el Chinitas o el España. En 1910 vuelve a Málaga para actuar en este último junto a Juan Breva y Fernando el de Triana. Al final de la década también trabaja en el Chinitas junto al Cojo de Málaga y Diego el Perote. 

Aniya la de Ronda

Ana Amaya se da a conocer en Málaga en el Sin Techo tras haber pasado por cafés cantantes de diferentes pueblos con tradición flamenca. Domina la escuela rondeña, sobre todo las soleares, y va a conseguir despertar la admiración de la reina Victoria Eugenia, que le regala un mantón de Manila, o de Pastora Imperio. Actúa en el Café Chinitas, y Federico García Lorca la cita entre las principales figuras de estos años. En los años treinta, ya con setenta y cinco, se convierte en la figura más admirada durante la Semana Andaluza de la Exposición de Barcelona.

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La Trini

La Trini

A Trinidad Navarro Castillo, en 1917, se le dedica un homenaje en el Teatro Novedades de Málaga con motivo de su retirada de los escenarios. Muchos creen que fue la mejor en la interpretación de las malagueñas, y no en vano Antonio Chacón, Fernando el de Triana o La Niña de los Peines aprenden de ella. Había sido bautizada cuarenta y nueve años antes en la iglesia de San Felipe Neri. Tras ser operada por el doctor Gálvez Ginachero en 1897, regentó un ventorrillo en Pedregalejo antes de iniciar su brillante trayectoria hasta su muerte en los años treinta. 

Paca Aguilera

La mejor seguidora de su paisana La Trini, había nacido en Ronda a finales del XIX. No obstante, fue descubierta por en Sevilla por Fernando el de Triana, y después se prodigó sobre todo en Madrid. Esta cantaora dejó grabadas un buen número de placas. 

Joaquín Tabaco 

Joaquín Aranda Hidalgo nació en Alora, como el Pena y otros grandes cantaores de la época, y asimismo sufrió los rigores del trabajo en el campo antes de debutar en el Chinitas. Su consagración va a llegar en el Kursaal de Sevilla tras una gira por diversas ciudades españolas y norteafricanas. En Madrid triunfa junto al Pena en el café de La Encomienda, pero en estos años Joaquín Tabaco, maestro por arrieras, abandona los escenarios para regresar a su pueblo a trabajar en la central hidroeléctrica de El Chorro. 

El Perote

Juan Trujillo pertenece asimismo a la rica cantera de Alora, donde había nacido en 1865. Se incorpora, después de trabajar como gañán en el campo, a la amplia nómina del café de Silverio en Sevilla. Se casó con la bailaora Carmelita Pérez y fue muy popular y apreciado por sus compañeros. El Perote creó una malagueña en la que siempre gustaba emplear letras que desarrollaran el argumento de un refrán.

 
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