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Las riadas
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Numerosas casas y comercios quedaron destrozados

Cada gran inundación importante de Málaga (anteriores al siglo XX se tiene constancia de las catástrofes ocurridas en 1661, 1764 y 1786, entre otras muchas) activa las iniciativas de las autoridades para remediar las temibles consecuencias que la riada de agua y lodo del Guadalmedina tenía para Málaga. 

Pero nada se hizo, de forma que en la primera década del siglo cuatro imponentes riadas anegaron la ciudad, provocando importantes daños y cobrándose numerosas vidas. 

La primera fue en 1901, a la que siguieron las ocurridas el 4 de noviembre de 1902, el 4 de septiembre de 1905 y la más tristemente recordada: la del 23 de septiembre de 1907.
 

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El primitivo puente de Santo Domingo desapareció con la riada de 1907

La gran "riá" de 1907 

Durante la noche del 23 al 24 de septiembre de 1907, sin que hubiera caído una sola gota de agua en Málaga, una asoladora riada se precipitó sobre la ciudad. Se habían registrado fuertes precipitaciones en toda la cuenca del Guadalmedina que originaron la crecida del río y finalmente su desbordamiento. Pronto el agua comenzó a inundar los barrios del Perchel, la Trinidad y las restantes zonas bajas de la ciudad (alcanzó alturas de hasta cinco metros), al tiempo que las campanas de la Catedral repicaban para alertar del peligro. Pero la fuerza de la riada derribó el puente de la Aurora y obstruyó el de Santo Domingo, impidiendo el paso del agua y haciendo crecer su nivel. El puente cedió y la avalancha de materiales obstruyó después el de Tetuán, que aguantó el embate, y el del ferrocarril, que no pudo resistir la presión de la avenida. 

El balance fue de veintiuna personas muertas, decenas de heridos, además de numerosas casas, comercios e industrias destrozados. Los daños materiales se evaluaron en torno a los cinco millones y medio de pesetas. Se necesitaron dos meses para limpiar las calles. 

Alfonso XIII: "Esto es horrible" 

Alfonso XIII visita Málaga tras las inundaciones de 1907. Llega, tres semanas después del suceso, el día 17 de octubre acompañado de Antonio Maura, presidente del Gobierno. El rey recorrió los barrios afectados y bajo la impresión por la magnitud de la catástrofe exclama: "Creía grande el desastre, pero no tanto. Esto es horrible". Después rezó un "tedeúm" en la Catedral y entregó 8.000 pesetas para la ciudad, y Maura, en nombre del Gobierno, otras 10.000.

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La desaparición del puente obligó a vadear el río

La del 18

El Guadalmedina se desborda de nuevo el 16 de noviembre de 1918, esta vez después de que una lluvia torrencial, iniciada a las tres de la madrugada y acompañada de aparato eléctrico y granizo, cayera sobre la ciudad Las calles de la Victoria y Granada, así como las plazas de la Merced y de la Constitución, resultaron anegadas por el agua que bajaba del arroyo del Calvario. El río Guadalmedina volvió a desbordarse evidenciando que las mejoras hechas en el cauce no eran suficientes para neutralizar las avenidas. Los daños, principalmente en viviendas y en comercios, se estiman esta vez en tres millones de pesetas. 

De menor trascendencia había sido la riada del 6 de marzo de l año anterior. Un temporal había provocado otro desbordamiento del Guadalmedina y el día 8 se desborda también el río Guadalhorce , quedando cortada la comunicación por carretera y ferrocarril.

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El Guadalhorce se llevó la vía del tren (1917)

La manifestación

Los nuevos desbordamientos del Guadalmedina movilizaron a los malagueños. El 17 de octubre de 1919 se celebró una manifestación para reclamar soluciones que evitaran que cada tromba de agua se tradujera en la inundación de la ciudad. Asisten representantes de todas las instituciones, así como de entidades, industrias y comercios.

Planes de defensa
 

Tuvieron que llegar las inundaciones de 1907 para que se tomara un poco en serio el problema del Guadalmedina. Tras la visita a la ciudad del Rey Alfonso XIII; del presidente del Gobierno, Antonio Maura; del ministro de Fomento, Rafael Gasset, y del director general de Obras Hidráulicas, Luis de Armiñán, el Gobierno encargó la redacción de un proyecto para un plan de defensa, que se finalizó en 1909 y cuyo responsable era el ingeniero Manuel Giménez Lombardo. El plan incluía la construcción de pequeñas presas de laminación y el encauzamiento del río en su tramo urbano, entre los arroyos de Los Ángeles y Hondo, canalización que se inaugura el 19 de febrero de 1911, con la asistencia del ministro Gasset, quien colocó también la primera piedra de otra gran obra de defensa: el pantano del Agujero. El plazo de construcción previsto era de cinco años y su presupuesto de 2.397.350 pesetas. 

Tras las inundaciones de 1918 se propone la repoblación forestal de Los Montes de Málaga, que no se aprueba hasta el 29 de abril de 1927, siendo ministro de Fomento Rafael Benjumea, conde de Guadalhorce. Se repoblaron 4.762 hectáreas, alrededor de la cuarta parte de la cuenca y de la tercera parte de su zona montañosa. 

Los puentes 

Las riadas de primeros de siglo destrozaron los precarios puentes del Guadalmedina, lo que impuso la construcción de nuevos enlaces entre las dos zonas en las que el río divide la ciudad. El primer caso es el del Puente de los Alemanes, financiado por iniciativa de la colonia de alemanes en Málaga mediante una suscripción para recaudar fondos en la que participó el propio emperador Guillermo II. Fue la manera de agradecer la solidaridad de los malagueños con la catástrofe de la fragata Gneisenau, ocurrida siete años antes. El puente se levantó en el lugar donde estaba antes el de Santo Domingo, destrozado por la riada, y se inauguró el 11 de diciembre de 1909. 

El 30 de marzo de 1913 se inaugura un nuevo puente sobre el Guadalmedina, entre Martiricos y La Goleta, que recibe el nombre de Armiñán por el director general de Obras Públicas, Luis de Armiñan, que decretó la construcción de esta obra, realizada por el ingeniero Manuel Giménez Lombardo con un presupuesto de 144.846 pesetas. 

El 1 de mayo de 1916 comienza la obra de reparación y ampliación del puente de Tetuán, según el proyecto del ingeniero Eduardo Franquelo Carrasco. 

Finalmente, el 22 de mayo de 1921, el rey Alfonso XIII pone la primera piedra del nuevo puente de La Aurora, que oficialmente adoptó el nombre del monarca. Las obras finalizaron en 1930.

 
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