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La política: un siglo conflictivo
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Alfonso XIII en el Castillo Gibralfaro

La historia política del reinado de Alfonso XIII presenta dos partes diferenciadas: el reinado constitucional y la Dictadura de Primo de Rivera.

Durante la etapa constitucional, la política giró en torno a las distintas maneras de entender el término "regeneración", que envolvía la sociedad española después del Desastre del 98. Sus consecuencias también se dejaron sentir en Málaga, como lo demuestran los efectos positivos de las reformas educativas de Romanones, o el interés por las infraestructuras de los liberales Gasset y Armiñán (defensa del Guadalmedina, pantano del Chorro) y por la industria, como la creación de la fábrica de Tabacos a instancia del conservador Bergamín. A las reformas políticas de Maura, saneando la legislación electoral, se debió el cauce abierto a las oposiciones al sistema en la capital y algunos pueblos de la provincia.

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De izquierda a derecha: Giner de los Ríos, Domingo, Lerroux y Armasa

Desde el reinado de Alfonso XIII a la inflexión de los años 50   

El juego político en la provincia siguió girando, sin embargo, en torno a los dos partidos del turno, liberal y conservador, una vez que, en 1906, desapareció el antequerano Romero Robledo, jefe de una facción conservadora en la provincia. La novedad del siglo fue una progresiva modernización de la vida política gracias al crecimiento del Partido Socialista, de las organizaciones sindicales anarquista y socialista y, sobre todo, a la creciente fuerza política del republicanismo desde la formación en 1903 de la Unión Republicana y la creación del diario "El Popular". El ámbito urbano sería el marco de esa modernización y su protagonista la alianza electoral de la Conjunción Republicano-socialista encabezada en Málaga por los republicanos Pedro Armasa Ochandorena y Pedro Gómez Chaix así como el socialista Rafael Salinas, que en 1903 señalaba en su folleto "Obligado por la burguesía" las pautas que el PSOE iba a seguir en esta etapa caracterizada por el reformismo evolucionista y la utilización de la vía política. Gracias a la Conjunción, Málaga tuvo ayuntamientos republicano-socialistas que impulsaron una serie de reformas -escuelas, supresión de los consumos, casas baratas, etc.- y que disfrutaron de una cierta benevolencia por parte del Partido Liberal que se había acercado a las tesis anticlericales a raíz de las campañas contra Maura. La denominada entonces "República municipal malagueña" (1909-1915) fue todo lo que dieron de sí las posibilidades aperturistas del sistema de la Restauración. En 1914, el recurso a las presiones caciquiles terminó con los sucesos de Benagalbón, y desde 1915 comenzó el reflujo de las izquierdas en la capital. Por otra parte, el experimento se redujo a la capital: en la provincia nunca se doblegó la presencia de los dos partidos del turno. Casi coincidiendo con la disminución de la conflictividad obrera, en 1920, los republicanos abandonaban la lucha electoral como denuncia de la inmovilidad del sistema pero, al mismo tiempo, como consecuencia de su propia debilidad. Un año después "El Popular" desaparecía de la escena periodística malagueña. más


Desde el fin de franquismo a la Transición y democracia. Los partidos políticos

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Carmen Polo ante el cristo de los Mutilados 

Las enfermedades de Franco evidenciaban la cercanía de la sucesión y aumentaban la incógnita sobre los príncipes Juan Carlos y Sofía que, sin embargo, cosecharon en 1972 una cálida acogida durante su primera visita oficial a Málaga. Desde dentro del régimen, algunos jóvenes políticos se apuntaban a la evolución pacífica, con el rechazo de los más intransigentes. El caso de Francisco de la Torre Prados es paradigmático: presidente de la Diputación en 1971 con sólo 28 años, fue desbancado en 1976 con el argumento de la edad tras empatar en votos, por Francisco Cabezas. Los affaires de la construcción en Málaga y la Costa (Playamar, Condotte, Sofico, etc.) descubrían la corrupción interna, y el recurso y anulación por la Audiencia de Granada de las Elecciones Municipales de 1970 mostraban la descomposición política.

La creación de la Universidad en 1972 multiplicó los focos de oposición democrática. Los partidos clandestinos se extendieron entre los jóvenes de clase media y los PNN, disfrutando de un espacio de libertad que no impedía las detenciones y encarcelamientos por la Brigada Político Social. Fueron tiempos difíciles para las autoridades académicas, atrapadas entre el fuego del régimen y la defensa de la autonomía de la institución.
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